Soy adicta a …

Hablamos sobre: El método KonMari
Publicado en junio 10, 2018
Las adicciones ocurren cuando buscas llenar un vacío dentro de ti con algo que esta afuera. - Karen Salmansohn.

¡Debo reconocerlo! Yo he tenido varias malas adicciones en mi vida y, aunque en mi opinión no eran «tan malas», seguían siendo hábitos negativos. Solía ​​hacer bromas sobre mis adicciones, justificarlas, hablar sobre el «lado bueno» de ciertas adicciones, pero la verdad es que detrás de cualquier adición (positiva o negativa) siempre hay una necesidad de base que necesitamos completar. Las necesidades de base para todo ser humano son principalmente la necesidad de sentirse conectado, la necesidad de reconocimiento, de diversidad, de importancia. Cuando no entendemos cuales son nuestras necesidades de base que debemos completar y cuales son su nivel de importancia en nuestra vida es cuando en determinados momentos de nuestra vida desarrollamos ciertas adicciones negativas.

La historia de como una addicción puede comenzar

Les voy a contar la forma tan graciosa como comenzó una de mis adicciones: ¡la Coca-Cola! Esta adicción comenzó cuando fui a vivir a los Estados Unidos. Me mudé a la ciudad natal de la Coca-Cola: Atlanta, Georgia. Antes de llegar a los Estados Unidos, mi mentor/mi tío Diego (hablé sobre él en esta publicación: https://www.wellbeingorganized.com/es/mentores-coaches-mejores-amigos-quien-son-los-guias-en-tu-vida/) me estuvo explicando durante todo el viaje la experiencia que iba a vivir y me dio muchísimos consejos para que estuviera con la mente abierta a todas las nuevas experiencias que se me presentaran. Me explicó durante horas el progreso que Estados Unidos tenía en términos de tecnología. Me habló varias veces sobre las máquinas automáticas, los inventos, la modernidad americana y me explicó que incluso en Estados Unidos se podía hasta «hablar con las máquinas». ¡Increíble! Cuando llegué a la Universidad Mercer, ¡el lugar donde estudié inglés, lo primero que descubrí fue una inmensa maquina distribuidora de gaseosas! Así que decidí comprar mi primera Coca-Cola. No se veía tan complicado a primera vista: solo había que insertar las monedas y elegir el sabor de la Coca-Cola que deseaba. ¡Es todo! Pero, curiosamente, después de insertar algunas monedas, un botón de la máquina empezó a titilar: leí el botón que se había alumbrado: «DIME». Recuerdo leer y volver a leer la palabra: «Di-me», el Dime es una moneda clásica del dólar estadounidense. Pero en ese momento yo no sabía y todavía estaba pensando en español (mi idioma maternal) y claro al leer una y otra vez «dime» y teniendo en cuenta la introducción de mi tío sobre la tecnología, pensé: ¡Bueno, Eli esto es la modernidad! ¡así que tendrás que hablarle a la máquina y decirle lo que quieres! Y empiece entonces a decir: ¡Coke! ¡Oh! No funcionó, Mmm, ¡quizás tengo que decir la palabra entera: ¡Coca-Cola! ¡Pensé yo! (bueno, solo tenía 17 años) ¡Recuerdo que incluso traté de decirlo con acento americano! Por suerte nadie me vio hablando con la máquina. ¡Me di cuenta de lo que estaba haciendo solo después de que alguien insertó la moneda de Dime que faltaba que entendí que era una «moneda lo que la maquina me estaba pidiendo! ¡No que le hablara”! Todavía me río hoy como una tonta con esta experiencia.

Y fue después de esa experiencia súper graciosa para mí, que ir a la distribuidora de gaseosas todas las mañanas se convirtió en mi excusa para sentirme feliz, para reír, para hablar con la gente, para aprender, y donde completaba mi necesidad de estar «conectada”. ¡Esta bebida se convirtió en mi conexión! ¡Solía ​​beber de 6 a 7 Coca-colas al día! Hasta el día que la batería vieja de mi carro dejo de funcionar. Un mecánico resolvió el problema de la batería con solo echarle Coca-Cola. Cuando el mecánico hizo eso, afortunadamente para mí me miró y me dijo: ¡la Coca-Cola le hace el mismo efecto a su estómago y a su cerebro! ¡Me quede fría cuando me dijo eso! Sus palabras me ayudaron a entender y darme cuenta de lo que le estaba haciendo a mi cuerpo y dejé de tomar Coca-Cola de inmediato. ¡Decidí remplazar esta adición con agua! ¡Solo agua!

«Es cultural» la excusa perfecta para continuar con una addicción

¡Mi otra gran adición toda la vida fue el café! Pero, por supuesto, no podía aceptar que fuera una adicción porque nací en Colombia, donde se cultiva uno de los mejores cafés del mundo. ¡El café para mí era más que una tradición! Fue y es una historia familiar. Tomar un “tintico” (así le decimos al café americano en Colombia) es algo que hacemos con familiares y amigos en Colombia en cualquier momento del día. Además, para mí, el café estaba relacionado con los momentos de mi infancia, cuando pasaba mis vacaciones en la finca cafetera de la tía de mi mama, en Bolívar-Antioquia (una increíble ciudad cafetera de Colombia). El café también estaba relacionado con los carros Jeep donde se transportaba el café en esa época. Esos son los maravillosos recuerdos de mi infancia y todos están relacionados con el café. Mi adición al café estaba conectada con los recuerdos de las montañas de mi país (que tanto extraño), con las flores mi hobby principal, con la felicidad. ¡Por eso nunca había intentado dejar de tomar café! Hasta hace poco que quise demostrarme a mí misma que podía reemplazar una adición negativa (que lastimaba mi cuerpo) por una positiva. ¡Así que, en enero de este año, decidí dejar de beber 15 tazas de tintico al día! ¡Sí, sí, dije “15 tazas de café” al día! Y contra todas las reacciones posibles que esperaba tener después de dejar de tomar café (palpitaciones, dolor de cabeza, mal humor, …) ¡No tuve ninguna reacción alguna al contrario mi cuerpo reacciono perfectamente: me siento increíble, ¡menos cansada! Le dejé claro a mi cuerpo que soy yo la «que manda» y que mi decisión de dejar de tomar café fue una «decisión final y punto» y ¡mi cuerpo simplemente aceptó! Por lo tanto, acabar una adición es solo una cuestión de tomar la decisión, ahora mismo, sin dudarlo. Yo soy la prueba viviente de que es posible: ¡Imagínate: te lo dice una colombianita que no toma más café!

La solución al alcance de la mano

Como hay que hacer, cuál es la clave para acabar con las adiciones. Te voy a contar la clave para acabar con las adiciones: La clave no es no de no tener adiciones, ¡la clave es reemplazar una adición negativa con una adición positiva! ¡Si por ejemplo eres adicto a la televisión, puedes remplazar esa adición convirtiéndote en alguien súper ordenado! ¡En un gurú de la organización! ¡Como lo hice yo! Esta es para mí mi adición preferida que me hace super, super feliz. ¡Cuando siento que necesito sentirme conectada, cuando necesito sentirme segura o sentir que estoy haciendo algo diferente, de repente siento la necesidad de ordenar (una y otra vez) y cambia las cosas en casa! Mover el sofá, dejar partir las cosas que no necesitamos más, ordenar y reordenar mi “cajón del reblujo”. También soy adicta a la felicidad y al positivismo. ¡Necesito sentirme feliz todo el tiempo porque esa sensación me conecta conmigo mismo! Así que, durante el día, tengo que buscar pequeñas cosas que me hacen feliz: dar y recibir una sonrisa, una palabra amable a alguien, oler una flor, decir una broma (aunque las mías son bastante malos), ayudar a alguien, hablar con alguien sobre el clima. Esto forma parte de los hábitos que se han vuelto muy importantes para mí porque me ayudan a satisfacer una necesidad humana básica: la necesidad de crecimiento. Para remplazar una adición negativa lo mejor es encontrar una adición positiva para reemplazarlo. Yo lo hice así, sustituí la Coca-Cola por agua y el café por el agua tibia con limón y por él te matcha (té japonés). Todavía estoy trabajando en algunas adiciones negativas que tengo; el azúcar, por ejemplo. Ahora estoy tratando de crear una adición positiva, como volver a hacer ejercicio, para remplazar esa necesidad de comer dulces. Estoy poniendo todas las estrategias necesarias para encontrar el equilibrio adecuado y terminar con esta adición al azúcar.

¿Y tú? Cuéntame? ¿Cuáles son tus adiciones? ¿Qué te hace sentir conectado, en seguridad, reconocido? Quieres hablar de tus adiciones? ¿Que adición tienes ahora que esta envenando tu cuerpo? Estaré feliz de escucharte.

Un abracito lleno de amor y energía, Eli